Sospechoso de ataques en Austin era un joven callado

La vivienda en el suburbio de Pflugerville, en el norte de Austin, presuntamente era la residencia de Marc Anthony Conditt, el sospechoso.

La policía evacuó el área cercana a la casa y detuvo a dos personas que residían con Conditt para entrevistarlos. Uno de ellos ya fue dejado en libertad, informaron las autoridades en la red social Twitter.

​Conditt, un conservador

Entretanto, poco a poco se van conociendo detalles del pasado del sospechoso.

El diario The Houston Chronicle reporta que Conditt creció en el seno de una familia religiosa, fue educado en su hogar y asistió brevemente a un colegio universitario local.

Agencias noticiosas encontraron un blog de 2012 con seis mensajes que se presumen son del sospechoso. En ellos, Conditt se describe como un conservador.

Los mensajes aparentemente eran parte de una lección escolar sobre política de EE.UU., y en los mismos el hombre se expresa en contra del matrimonio homosexual, indicando que la homosexualidad no es natural, dice que apoya la pena de muerte y critica el registro de personas acusadas de delitos sexuales.

Conditt asistió al Austin Community College de 2010 a 2012, pero no se graduó, dijo a Reuters en un correo electrónico Jessica Vess, una vocera de la escuela.

Juliana Solitro, excompañera del sospechoso en el colegio comunitario, confirmó a la agencia la lección del blog.

En otros de los mensajes Conditt dice que le gusta andar en bicicleta, el parkour (disciplina holística francesa que usa movimientos desarrollados en base a un curso militar de entrenamiento con obstáculos), el tenis, la lectura y escuchar música.

Comunicado de la familia

En una declaración a CNN, la familia de Conditt dijo que no tenía idea de “la oscuridad en la que Mark estaba”.

“Nuestra familia es una familia normal en todas las formas. Amamos, rezamos y tratamos de inspirar y servir a los demás. Ahora nuestras plegarias son para esas familias que han perdido a sus seres queridos, para los que han sido afectados de cualquier manera, y para el alma de nuestro Mark”.

Conditt, quien se mudó en 2017 de la casa de sus padres (Danene y William) en Pflugerville, se suicidó el martes detonando un explosivo dentro de su vehículo cuando la policía que lo tenía rodeado avanzaba para detenerlo.

Officials remove from the scene a car of the suspect in a series of bombing attacks in Austin blew himself up early Wednesday as authorities closed in, Wednesday, March 21, 2018, in Round Rock, Texas. (AP Photo/Eric Gay)

Desempleado, el sospechoso vivía con dos jóvenes en una casa cercana a la del alcalde de Pflugerville, cuando hace tres semanas comenzaron los ataques con bomba que dejaron un saldo de dos muertos y cinco heridos.

Su madre escribió en Facebook que cuando Mark terminó la secundaria tras la enseñanza en su casa junto con sus tres hermanos, tenía acumulados 30 créditos universitarios, y “estaba pensando en tomar un tiempo para decidir lo que quería hacer…quizás un viaje misionero”.

Era callado

Delton Southern, un barbero dueño de un local al que acudió Conditt por años, lo describió como una persona callada, y los vecinos de la familia Conditt, coincidieron en la descripción.

“Son (una familia) realmente agradable, calmada”, dijo Jeff Reeb, un jubilado que vive junto a la casa de los padres del sospechoso.

El joven fue identificado por imágenes de una cámara de seguridad en una tienda de FedEx en Austin, que lo mostraban usando una gorra de béisbol azul, guantes y posiblemente una peluca de cabello largo rubio.

El legislador de Texas, Mike McCaul, que preside el comité de seguridad nacional en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, le dijo al canal de televisión KXAN, que el uso de FedEx por parte del sospechoso abrió una importante pista en el caso.

“Todo fluyó a partir de su ingreso a esta tienda de FedEx, porque desde allí pudimos determinar quién era el individuo”, dijo McCaul.

Authorities work on the scene after multiple explosions in Austin on Monday, March 12, 2018. Police are responding to another explosion Monday, that badly injured a woman, hours after a package bomb killed a teenager and wounded a woman in a different part of the city. (Ricardo B. Brazziell/Austin American-Statesman via AP)

Investigación continúa

En medio de las interrogantes que persisten, los residentes de Austin, una ciudad de casi un millón de personas, contemplan el fin de una dura experiencia con la que vivieron durante tres semanas.

“Creo que todo el mundo está respirando profundamente esta mañana. Está un poco atenuado por el hecho de que la investigación aún no ha terminado”, dijo Steve Adler, el alcalde de la Austin.

Miguel Alvarado, que se dirigía a un parque con su hijo el martes por la noche, dijo a la AFP que los ataques en serie habían pasado factura a la población.

“La gente está un poco conmocionada”, dijo Alvarado.

Otro residente, Ben Burroughs, estaba preocupado por lo que la policía aún podría encontrar.

“También estoy nervioso por los dispositivos que aún pueden estar ahí afuera”, dijo a la AFP.

Si bien era probable que la vida volviera a la normalidad en los próximos días, algunas familias y vecindarios se vieron permanentemente alterados.

La primera explosión del 2 de marzo mató a Anthony Stephan House, un hombre de 39 años que creció en la ciudad y padre de una niña de ocho años.

House había comenzado una compañía de administración de dinero y trabajó como gerente de proyectos para dos empresas con sede en Texas.

La segunda explosión el 12 de marzo mató a Draylen Mason, de 17 años, e hirió gravemente a su madre de 41 años. Mason era un estudiante de último año de secundaria y músico en una orquesta juvenil. Él se dirigía a la universidad.

“Hay una sensación de dolor por lo que sucedió”, dijo un residente de Austin que no quiso ser identificado. “Cambia tu sensación de seguridad”.

Fuente: VOA

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