Pequeña historia del denim: el tejido que conquistó al mundo

Comenzó a ser utilizado por los buscadores de oro de San Francisco hace más de un siglo para luego convertirse en un indispensable del guardarropa. Cómo las figuras de Hollywood ayudaron a convertirlo en un elemento cotidiano en diferentes prendas de ropa

Uniforme de cowboys y rebeldes, bandera hippie y fetiche pop desde que Andy Warhol lo consagró en 1971 en su diseño de portada para Sticky Fingers el álbum de los Rolling Stones, el jean representa una textura icónica con infinitos guiños culturales.

El inicio de la saga del jean se puede fechar en 1850, cuando Levi Strauss (Bavaria, 1829), al emigrar a Estados Unidos, desafió el mandato familiar de trabajar en una tienda de Nueva York para, en cambio, diseñar la ropa de trabajo requerida por los buscadores de oro de San Francisco.

Inicialmente se valió de tela para carpas y al agotarse el stock lo reemplazó por Sergé de Nimes, un tejido medieval. Ese arcaico diseño de Levi Strauss se perfeccionó en mayo de 1873 gracias a su asociación con el sastre Jacob Davis. Las primeras colecciones comercializaron overalls con botones para tiradores, un bolsillo trasero y otro para portar el reloj.

Luego les sumaron remaches de cobre para proteger los bolsillos y en 1930; luego de recibir numerosas cartas de maestros furibundos por el modo en que los jeans rayaban los pupitres debieron recurrir a una fórmula más sutil. El 501, con su etiqueta roja, fue uno de los cien iconos de la moda exhibidos en el MOMA hacia fines de 2017 y en el contexto de la muestraEs la moda moderna.

 

Del lado de otros pioneros, en 1917, Henry David Lee empezó a publicitar sus creaciones para ropa de trabajo con bolsillos que fueron pensados para portar herramientas. Una versión indica que los recursos utilitarios surgieron de un pedido explícito del chofer del Mr Lee. En 1924, los Lee Riders 200 ingresaron al guardarropas de los rodeo cowboys; en 1929, sumaron los primeros jeans con cremallera y

 

unos años más tarde, los jeans a medida y los overoles infantiles. Otra firma precursora fue la empresa Blue Bell Overall Company fundada en 1904, que luego comenzó a llamarse Wrangler.

 

 

El denim en el cine

Es posible que el uso del denim se hubiera popularizado con antelación si cuando, en 1915, el director David Griffith no hubiese expulsado a la joven actriz del cine mudo Lilian Gish por vestirlos en el set durante la filmación de El nacimiento de una nación. Además, horrorizado, escribió una carta reprobatoria dirigida a su madre.

Hubo que esperar hasta los año ’50 para que el cine lo popularizara entre los jóvenes. En El Salvaje (Laslo Benedek, 1954), la primera película sobre una pandilla de motociclistas, para la que Marlon Brando diseñó su propio vestuario con un jean de su guardarropas, e incluso Rebelde sin Causa (Nicholas Ray, 1955) fue la pasarela para que James Dean popularizara el uso del denim.

 

Pero Marilyn Monroe se les anticipó: en 1945, cuando aún se llamaba Norma Jean Dougherty posó para el fotógrafo André de Dienes- colaborador de LifeEsquire y Vogue- vestida con un jean y una camisa anudada y un tiempo después dejó azorados a los estudiante de un curso de literatura en la Universidad de California, cuando asistió como oyente con un par de ceñidos blue jeans. La hagiografía del jean en el cine de los años ’50 concluye con la estampita representada por Elvis Presley en Jailhouse Rock (Richard Thorpe, 1957).

 

 

Dictámenes de la moda jean

El altar de los hitos del denim admite una fotografía del modisto Paul Poiret fechada en 1928, lo muestra vestido con un jardinero de jean y una campera de ese democrático material anticipándose al concepto “designer jeans” que predicaron Marithé+Francois Girbaud, Fiorucci y Jean Paul Gaultier.

A mediados de los ’60, en tiempos del Flower Power, la tendencia dictaminó el uso de jeans raídos y rotos. Desde un atelier de San Francisco, Linda Gravenites, además de diseñar las túnicas y pantalones Oxford con tela de manteles calados para la cantante Janis Joplin, bordó flores coloridas en los agujeros de los jeans gastados y su gesto arts&crafts fue imitado por los hippies que se reunían en el Parque Golden Gate. Su artilugio no demoró en ser fagocitado por el mainstream: las prédicas Hippie chic de la marca Gucci de comienzos de 2000 rescataron el artilugio y bordaron el blue jean con piedras diversas y con festones de alta mercería.

 

“¿Quieren saber que se interpone entre mis jeans Calvin y yo? Nada” interpeló a una cámara- y luego de silbar bajito- la voz de la joven Brooke Shields en 1985, en uno de los comerciales más innovadores y cuestionados de siglo veinte. La famosa publicidad para la firma Calvin Klein señaló el inicio del romance entre el público norteamericano y los vaqueros prêt-à-porter.

 

Otro indicador del revival del denim se desprendió en 2016 del concurso que el conglomerado del lujo LMVH dedica a los nuevos talentos de la moda. Los ganadores fueron los diseñadores de la firma portuguesa Marqués de Almeida, donde la democracia del denim también se hizo presente en chaquetas cazadoras de morfología avant-garde, faldas desflecadas de ruedo irregular.

Cada temporada los últimos gritos de la moda refieren a las novedades en denim desde las campañas de las marcas, las pasarelas oficiales y las urbanas. En 2017 los dictámenes santificaron otra vez a la campera de jean (que emergió austera en las premisas de la marca A.P.C y ornamentada según “House of Holland”). También manifestaron que el pantalón campana intentó destronar a los chupines o pantalones similares a bombillas de mate que veneró el dandy Mansilla- y se exaltó el nuevo furor de los overalls y de las faldas de jean con remiendos en Moschino y en Ralph Lauren.

 

En la Argentina la ruta del jean no quedó exenta de estos cambios en los usos y costumbres. Es vox populi que la meca local del jean se sitúa en los talleres y lavanderías de Pergamino. Las marcas especializadas en la confección de jeans introducen nuevas acepciones, lavados y morfologías en su manual de estilo de cada temporada. En las colecciones del invierno 2018, el furor del denim se traslada a las camisas de jean en corte clásico resignificadas por Pesqueira TM con estampas de botánica, mientras que en JT, pantalones holgados y chaquetas bomber reúnen diversas coloraciones de jean en una misma prenda, las piezas de Ramírez Denim exaltan el azul oscuro aplicado a faldas platos, camperas cortas y jeans de tiro alto.

Del lado de la tradición local Little Stone, fundada en 1979 por Carlos Sáez y con un local en la Galería del Este, devino en la boutique preferida de los músicos de la época. Sobre las prendas iconoclastas de la marca- el pantalón carpintero y el jardinero Little lanzados al mercado local en 1979 y 1980, destacó Sáez en el contexto de mi investigación para el libro Prêt-à-rocker , Moda y Rock en la Argentina” (Planeta, 2010): “Si bien eran modelos que ya existían en el mercado americano y europeo, en la Argentina se hicieron con varias alternativas de bolsillos.

Otro de los aportes locales fue el pantalón hecho con rejuntes de varios jeans lavados, rotos o sucios que comprábamos en lugares diversos y en villas, luego los desarmábamos para crear un nuevo pantalón que reflejara la diversidad de telas. Al jardinero y al carpintero lo hicimos con tela comprada en Alpargatas. Y como los jeans que ofrecía el mercado eran absolutamente achupinados, decidimos innovar con pantalones más amplios”.

 

Otra subtrama del jardinero se desprendió del testimonio del modelista y músico Omar Bodelo, quien pasó de tener un taller de costura en Ramos Mejía y en el cuarto del fondo de la casa de sus padres(frecuentado por quienes iba a la discoteca Pinar de Rocha y anhelaban estrenar un nuevo modelo cada sábado por la noche) a otro a escala industrial. El segundo funcionó en Montserrat y se dedicó exclusivamente a los pantalones de jean.

“Uno de nuestros mayores éxitos fue el jardinero o macaco. Los primeros que vi y usé fueron los blancos de la marca Lee pero cuando el músico Alfredo Toth- bajista del grupo GIT. Y pariente de mi socio trajo de una gira por España con Los Gatos un modelo de jardinero llamado Bick Mack lo calqué, le saqué el molde y empezamos a producirlo. Los primeros modelos que realizamos en serie fueron por encargo de Little Stone”.

 

 

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