Los Niños y Los Deportes – A Jugar Seguro

Cómo identificar las lesiones serias

por Jeanne Muchnick

La frecuencia con que los niños sufren lesiones practicando algún deporte – y las lesiones a consecuencia de otras actividades físicas exigentes, como la danza – es mayor de lo que pudieras calcular. Safe Kids USA reporta que más de tres millones de niños menores de 14 años reciben tratamiento anualmente por lesiones en relación con algún deporte. Entre ellas, las más comunes son torceduras, desgarres musculares, lesiones de huesos o de la placa de crecimiento, lesiones por movimientos repetitivos, y afecciones relacionadas con el calor. Y los niños que atraviesan etapas de crecimiento acelerado (típicamente niños entre 12-16 años y niñas entre 10-14) son los más propensos a lastimarse. Además, tenemos la preocupación de la conmoción o contusión cerebral, un tema candente que ha captado la atención nacional tanto en el mundo del deporte profesional como en el amateur. 

Confía en Tus Instintos
Si un niño muestra un ángulo inusual en una de las extremidades, o si el niño no la puede mover sin que le cause dolor, hay que llevarlo enseguida a un médico o a una sala de emergencias. La desorientación, pérdida de memoria, nausea, los vómitos y el habla enredada son síntomas serios que requieren atención médica de inmediato. Si los síntomas son leves – como un codo amoratado o un ligero dolor de cabeza – probablemente puedas esperar a ver qué pasa entre las próximas 24-48 horas. 

Hay dos clases básicas de lesiones: Las menores – que requieren unos minutos de descanso, hielo y darles consuelo. Y las severas – cuando el niño sufre pérdida de conciencia; una extremidad parece estar deformada; y en términos generales no actúa “bien”. No es siempre fácil detectar de pronto la diferencia, y es entonces que la intuición y la astuta observación de los padres entran en acción. Así que presta mucha atención a cómo reacciona tu hijo a sus lesiones. Por ejemplo, si llora, se queja, y está más inquieto de lo que acostumbra mostrarse por un rasguño o arañazo, una observación mayor y una evaluación médica serían aconsejables. 

Vigila las Lesiones en la Cabeza
Si tienes la más leve sospecha de trauma craneal, haz que un profesional de la salud revise a tu hijo de inmediato.

Una conmoción cerebral, el tipo más común de lesión cerebral, se define como una interrupción temporal de la función cerebral. Puede ser ocasionada por un golpe directo en la cabeza; una sacudida violenta de la cabeza; o un tipo de latigazo cervical. Y mientras que los cascos disminuyen el riesgo, no los previenen en un ciento por ciento. 

Los primeros síntomas de las conmociones cerebrales incluyen dolores de cabeza, mareos, falta de conocimiento del entorno, náuseas y vómitos. Estos síntomas pueden aparecer en unos minutos o hasta horas después de la lesión. Con o sin los síntomas iniciales, un niño puede desarrollar alteraciones de su estado de ánimo y de sus funciones cognitivas, sensibilidad a la luz y al ruido, y trastornos del sueño.

Aunque suene terrible, no cada golpe, choque, caída o pelotazo de béisbol en la cabeza ocasiona una concusión. Casi todos los niños se dan golpes en la cabeza o reciben golpes sin ninguna lesión importante. Usualmente puedes darte cuenta de cuándo algo no está bien. ¿Y si aún tienes dudas? Entonces ve al médico. En el peor de los casos, perderás el tiempo invertido en que examinen a tu hijo para que te digan que no hay de qué preocuparse.

Mantente Alerta
Las torceduras y los moretones son otras de esas lesiones de “observar y vigilar” típicas de todo atletismo, incluyendo la danza y la pista, a menos que sean obviamente severas. De nuevo, observa a tu hijo: ¿Tiene fiebre? ¿Hay inflamación en el área lesionada? ¿Cómo está reaccionando? Si el dolor no se calma en unos pocos días o no puede soportar peso o presión sobre el área lesionada, haz que lo examinen; una radiografía es la única manera de obtener una evaluación definitiva.

Con un aumento en la cantidad de niños que participan en actividades físicas desafiantes – y cada vez son más jóvenes – las lesiones repetitivas son más frecuentes. En el béisbol, por ejemplo, el patrón típico de ocurrencia son las lesiones en los hombros y los codos, mientras que en el baloncesto son las rodillas y, particularmente, problemas del ligamento cruzado anterior (LCA).

Como medida preventiva, haz que tu hijo entrene previamente y haga ejercicios de estiramiento apropiados antes de la temporada para ayudar a fortalecer sus músculos. Y, por supuesto, siempre asegúrate de que use el equipo adecuado.

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